Los últimos iPhones se han convertido en herramientas de vídeo notablemente capaces, lo que incluso ha llevado a algunos cineastas a filmar proyectos completos con ellos. Pero, ¿puede el teléfono inteligente insignia de Apple realmente reemplazar una cámara de cine profesional? Para averiguarlo, una prueba reciente enfrentó al iPhone 17 Pro con un BlackMagic Pyxis 6K de alta gama en una toma controlada, revelando tanto las impresionantes fortalezas del teléfono como sus innegables limitaciones.
La configuración: una tostaduría de café en Edimburgo
El experimento tuvo lugar en Santu, una tostadora de café visualmente impactante en Edimburgo, elegida por su atractiva estética. El iPhone 17 Pro (equipado con un SSD Crucial X10 para grabación sin formato ProRes y Moment SuperCage para agarre) se enfrentó al BlackMagic Pyxis 6K de $ 3,300, combinado con lentes profesionales Arles Primes, DZO Film XTract Probe y Sigma cine prime. El objetivo: replicar tomas lo más fielmente posible, probando la capacidad del iPhone para mantenerse firme en una producción de vídeo profesional.
Similitudes sorprendentes: calidad donde cuenta
En muchos escenarios, las imágenes del iPhone resultaron indistinguibles de las del BlackMagic. La grabación en bruto ProRes permitió una extensa gradación de color, lo que produjo resultados vibrantes comparables a los de la cámara de cine. El director de fotografía Cal Hallows señaló que, si bien existían diferencias, ninguna de las configuraciones era objetivamente “mejor” en ciertas tomas. Esto destaca los importantes avances de Apple en fotografía computacional y capacidades de posprocesamiento.
Sin embargo, replicar tomas no siempre fue fácil. Los rangos de zoom fijo del iPhone crearon desafíos en el encuadre, ya que las lentes profesionales ofrecían mucha más flexibilidad. Esto pone de relieve un equilibrio fundamental: conveniencia versus control.
La ventaja única del iPhone: tamaño y acceso
Donde realmente brilló el iPhone fue en tomas poco convencionales, imposibles con una plataforma de cine voluminosa. Estaba instalado dentro de una máquina batidora de frijoles para capturar ángulos dinámicos de arriba hacia abajo, una hazaña simplemente inalcanzable con equipos más grandes. Esto demuestra la ventaja única del iPhone: su portabilidad permite el acceso a tomas que de otro modo serían logísticamente prohibitivas.
La perspectiva del profesional: libertad creativa versus precisión técnica
Cal Hallows enfatizó la libertad creativa del iPhone: “El día tiene un tiempo limitado… el hecho de que puedas tomar tu iPhone y tomar estas fotos es asombroso”. Refirió haber usado un iPhone para tomar una foto crucial de una puesta de sol, destacando su practicidad para capturar momentos fugaces.
Sin embargo, también señaló limitaciones. Los objetivos de cine destacan por su profundidad de campo y calidad de imagen general. Equilibrar el metraje del iPhone en posproducción requirió más soluciones, con degradación de la calidad en escenas desafiantes.
El veredicto: una herramienta poderosa, no un reemplazo
El iPhone 17 Pro es una herramienta de vídeo impresionante, capaz de producir imágenes de calidad profesional en muchos escenarios. Su pequeño tamaño abre posibilidades creativas únicas que las cámaras más grandes no pueden igualar. Sin embargo, no es un reemplazo completo para una cámara de cine dedicada, particularmente cuando la máxima calidad de imagen y control son primordiales.
¿La estrategia óptima? Integre el iPhone en un flujo de trabajo de producción más amplio. Aumenta, en lugar de reemplazar, el equipo profesional, ofreciendo una alternativa flexible y accesible para capturar tomas dinámicas que de otro modo se perderían.
En última instancia, la mejor cámara es la que permite a los cineastas contar su historia de forma más eficaz. El iPhone 17 Pro demuestra que, en algunos casos, la cámara podría estar simplemente en tu bolsillo.























