El enfoque geopolítico respecto de Irán ha cambiado dramáticamente. Si bien las negociaciones actuales se centran en un posible alto el fuego y el control estratégico del Estrecho de Ormuz, una pregunta crítica permanece en las sombras: ¿Se ha neutralizado realmente el programa nuclear de Irán o simplemente se está ocultando?
A pesar de las afirmaciones de alto nivel de funcionarios estadounidenses e israelíes, existe una profunda desconexión entre la retórica política y la realidad técnica de la no proliferación nuclear.
Narrativas contradictorias desde Washington
La administración estadounidense presenta actualmente un frente fracturado con respecto a las capacidades nucleares de Irán:
- La postura de línea dura: El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostiene que el programa nuclear de Irán debe ser desmantelado, sugiriendo que la fuerza sigue siendo una opción.
- El cambio diplomático: El vicepresidente JD Vance, que dirige las conversaciones de alto el fuego en Pakistán, ha manifestado su voluntad de pasar por alto el derecho de Irán al enriquecimiento nuclear.
- El argumento del “punto discutible”: El presidente Trump ha sugerido que el programa ya está “irreparablemente destruido”, refiriéndose a él como “polvo nuclear”.
La realidad de la capacidad nuclear
En una entrevista con el experto nuclear Jeffrey Lewis del Instituto Middlebury, la brecha entre estas afirmaciones políticas y la realidad científica queda clara. Según Lewis, la idea de que el programa de Irán “ha desaparecido” es muy cuestionable por varias razones:
1. El problema de la ubicación y el conocimiento
Incluso si se destruyeran porciones significativas de uranio altamente enriquecido en sitios como Isfahán, se desconoce dónde se encuentra el resto de las reservas. El material podría estar oculto en Fordow, Natanz u otros sitios no divulgados. Además, destruir el hardware no destruye la experiencia. Los científicos e ingenieros que entienden cómo operar las centrífugas permanecen intactos, proporcionando una “capacidad básica” que puede reconstruirse.
2. Las limitaciones de la vigilancia
Si bien Estados Unidos mantiene una intensa vigilancia satelital, no es una transmisión en tiempo real las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Hay “latencia” en la inteligencia. A menos que los drones sobrevuelen constantemente sitios sensibles, el movimiento de material nuclear dentro de túneles profundos y fortificados podría pasar desapercibido. Lewis señala que “enterrar” las entradas para proteger los túneles no significa que el contenido sea inaccesible; simplemente significa que están bien protegidos.
3. El “vudú” de la evaluación de daños
El Pentágono ha publicado varias cifras sobre misiles y drones iraníes destruidos. Sin embargo, Lewis advierte que estas estimaciones a menudo no son fiables:
* Falta de línea de base: Sin saber exactamente cuántos lanzadores y misiles tenía Irán al principio, es imposible calcular exactamente cuántos fueron destruidos.
* El factor señuelo: Al igual que las tácticas utilizadas en conflictos anteriores, Irán probablemente emplea señuelos. Sin inteligencia terrestre, es difícil distinguir entre un objetivo real y uno falso.
La lección geopolítica: el modelo “Corea del Norte”
El conflicto actual puede enviar inadvertidamente un mensaje peligroso a otras naciones que estén considerando armas nucleares.
La historia muestra un patrón: los países que se desarman, como Irak, Libia e Irán (mediante acuerdos), a menudo se han sentido “traicionados” por la comunidad internacional. Por el contrario, Corea del Norte ha mantenido su programa nuclear y se mantiene estable. Para un potencial proliferador, la lección es clara: Es más seguro terminar la bomba rápidamente que depender de un acuerdo de desarme.
“Prefiero ser Corea del Norte o Pakistán que Irán, Irak o Libia”. — Jeffrey Lewis
Conclusión
Mientras los líderes políticos debaten si la amenaza nuclear de Irán está resuelta, la realidad técnica sugiere un alto nivel de incertidumbre. La combinación de arsenales ocultos, experiencia humana y los límites de la inteligencia significa que el camino hacia un arma nuclear aún puede existir, a pesar de los recientes ataques aéreos.
