La última entrega de Rian Johnson en la serie Knives Out no es sólo otra novela policíaca; Es un thriller de humor negro y meticulosamente elaborado que exige toda tu atención. La película ofrece un misterio complejo, lo que obliga a los espectadores a participar activamente en la investigación en desarrollo, al igual que el propio detective Benoit Blanc.

Un sacerdote, un asesinato y un pueblo lleno de secretos

La historia se desarrolla en una pequeña e insular ciudad del norte del estado de Nueva York, donde el reverendo Jud Duplenticy (Josh O’Connor), un ex boxeador atormentado por su pasado violento, llega después de un incidente escandaloso. O’Connor aporta un encanto cautivador al papel, enmascarando un borde peligroso que mantiene al público adivinando. Pronto se cruza con Monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin), un sacerdote volátil y engreído que gobierna su congregación con sermones ardientes y juicios severos.

Lo que está en juego aumenta cuando Wicks es encontrado muerto durante un servicio religioso. La víctima tenía tanto partidarios fervientes como enemigos acérrimos, incluida la abogada local Vera (Kerry Washington), el Dr. Nat Sharp (Jeremy Renner), una ex violonchelista (Cailee Spaeny), la celosa miembro de la iglesia Martha (Glenn Close) y un autor en apuros (Andrew Scott). Cada personaje tiene sus propios motivos y secretos, lo que hace que la investigación no sea nada sencilla.

Benoit Blanc entra en la refriega

A mitad de la película, el detective Benoit Blanc (Daniel Craig) llega para desenredar la red de engaños. A regañadientes se asocia con el reverendo Jud, afligido por la culpa, a pesar de su clara condición de principal sospechoso. La investigación, inspirada en The Hollow Man de Agatha Christie, continúa con la expresión inexpresiva característica de Craig y sus agudas tácticas de interrogatorio.

El elenco secundario ofrece actuaciones memorables; Brolin es convincentemente amenazador como monseñor, mientras que Glenn Close se roba escenas con su interpretación perversamente divertida de Martha, un miembro de la iglesia que lleva el fervor religioso al extremo.

Temas más profundos y artesanía cinematográfica

Wake Up Dead Man profundiza en el lado más oscuro de la fe, exponiendo prácticas religiosas manipuladoras y al mismo tiempo mostrando momentos de humanidad genuina. La cinematografía utiliza luces y sombras contrastantes para aumentar la tensión, reforzando sutilmente las preocupaciones temáticas de la película.

La narrativa desafía constantemente a la audiencia, impulsándola a interrogar a cada sospechoso y considerar las motivaciones ocultas en juego. El misterio no se trata sólo de quién cometió el asesinato sino de por qué : una pregunta que desentraña capas de codicia, resentimiento y secretos guardados durante mucho tiempo.

La película plantea preguntas sobre cómo las instituciones pueden explotar la fe para obtener poder y ganancias, al mismo tiempo que explora el costo humano de dicha explotación. La tensión es palpable mientras Blanc y Jud navegan por la compleja dinámica de este pequeño pueblo, donde todos tienen algo que ocultar.

La película es un examen inteligente de la naturaleza humana, la fe y hasta dónde pueden llegar las personas para proteger sus propios intereses.

Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery es un viaje emocionante que te deja adivinando hasta el final. Es una película inteligente y atractiva que te mantendrá interesado en resolver el crimen imposible.

La película llega a los cines el 26 de noviembre y se transmite en Netflix a partir del 12 de diciembre.