Una demanda respaldada por los republicanos, Watson v. Comité Nacional Republicano, cuestiona la legalidad de contar las boletas enviadas por correo que llegan después del día de las elecciones, basándose en una interpretación muy dudosa de las leyes electorales del siglo XIX. El argumento central gira en torno a la afirmación de que el Congreso, al fijar las fechas de las elecciones hace casi 200 años, prohibió inadvertidamente las prácticas modernas de voto ausente, a pesar de que tales prácticas apenas existían en ese momento.
El argumento: una extensión del contexto histórico
La demanda se basa en tres estatutos federales que establecen las fechas de las elecciones presidenciales, de la Cámara y del Senado. Los demandantes argumentan que la redacción de estas leyes, que datan de 1845, prohíbe implícitamente contar cualquier papeleta que no esté físicamente en posesión de los funcionarios electorales antes del día de las elecciones designado. Esto a pesar de que en 1845 casi todas las votaciones se realizaban en persona; el voto ausente no fue algo común hasta el siglo XX.
El Partido Republicano y el Partido Libertario de Mississippi afirman que debido a que el Congreso fijó la fecha de las elecciones hace mucho tiempo, los estados ahora deben descartar las papeletas que lleguen después de esa fecha. Varios estados, incluido Mississippi, cuentan actualmente las boletas enviadas por correo recibidas unos días después de las elecciones. Esta práctica, afirma el Partido Republicano, viola la ley federal.
Por qué esto importa: implicaciones partidistas y supresión de votantes
De tener éxito, esta demanda probablemente sesgaría las elecciones a favor de los republicanos. Los demócratas han votado sistemáticamente por correo en mayor proporción que los republicanos en ciclos recientes, y el expresidente Trump ha hecho campaña activamente contra la ampliación del voto en ausencia. Privar de derechos las boletas enviadas tarde por correo impactaría desproporcionadamente a los votantes demócratas.
El desafío legal es tan débil que algunos observadores cuestionan si se está llevando a cabo de buena fe. Los argumentos de los demandantes, según los expertos legales, son intrincados, ilógicos y no están respaldados por evidencia histórica.
Los jueces: una historia de decisiones partidistas
El caso llegó a un tribunal federal de apelaciones de tendencia conservadora, donde un panel se puso del lado del Partido Republicano. El juez que redactó la opinión, Andrew Oldham, tiene un historial documentado de emitir decisiones que luego fueron revocadas por la Corte Suprema. Si bien la Corte Suprema a menudo rechaza las decisiones de Oldham, ya ha demostrado su voluntad de permitir acciones sin precedentes por parte del poder ejecutivo, lo que genera preocupaciones de que pueda aceptar este desafío.
Un nuevo estándar legal: el precedente de Bruen
Los demandantes también están presionando para que la Corte Suprema aplique el estándar New York State Rifle & Pistol Ass’n v. Bruen a la ley electoral. Este controvertido fallo exige que las leyes modernas sean “históricamente análogas” a las existentes en el momento de la ratificación de la Constitución. Si se aplicara a las elecciones, podría invalidar muchas prácticas electorales modernas, incluido el registro en línea, las papeletas provisionales e incluso el propio voto ausente.
La conclusión: un argumento ridículo con graves consecuencias
Los argumentos de Watson se consideran en general débiles y a menudo incoherentes. Sin embargo, dada la composición actual de la Corte Suprema y su voluntad de adoptar interpretaciones legales radicales, sigue existiendo el riesgo de que los jueces republicanos se pongan del lado de los demandantes, privando potencialmente de sus derechos a miles de votantes. La demanda destaca los esfuerzos en curso para restringir el acceso al voto y manipular los resultados electorales mediante oscuros desafíos legales.





















