Actualmente, la industria tecnológica está obsesionada con una sola palabra: “agencial”. Está en todas partes: en entrevistas de trabajo, debates en línea y en la retórica de trabajadores tecnológicos ambiciosos. Pero la repentina prominencia de este término no se debe sólo a palabras de moda; refleja un cambio cultural más profundo y, fundamentalmente, el poder emergente de la inteligencia artificial.

El significado de agencia: de la filosofía a la tecnología

“Agentic” proviene de “agencia”: la capacidad de actuar de forma independiente e influir en los resultados. Si bien el concepto tiene sus raíces en discusiones filosóficas centenarias sobre el libre albedrío y el poder, su versión moderna está fuertemente influenciada por la psicología. Hoy en día, la agencia se refiere a sentirse en control de la propia vida, dirigiendo el propio destino en lugar de ser un observador pasivo.

Esta idea se ha infiltrado en el pensamiento dominante a través de los círculos académicos, particularmente en la crítica feminista, donde se la enmarca como una resistencia contra las fuerzas deterministas. Pero Silicon Valley ha aprovechado el término con un giro distinto.

La obsesión del mundo tecnológico por la asertividad

En tecnología, “agencial” no significa sólo acción independiente; implica una autosuficiencia agresiva y un desprecio por los límites convencionales. Los candidatos a un puesto de trabajo se evalúan en función de si son “agentic” (buenos) o “miméticos” (malos). Se debate a Elon Musk como la “persona viva más agente”. Incluso los contratiempos menores, como un resfriado, se lamentan por su capacidad para detener la productividad “agencial”.

Esta elevación del individualismo asertivo no es accidental. Se alinea con el espíritu de innovación disruptiva de la industria y el mito del genio solitario que desafía las normas para remodelar el mundo.

La IA y el futuro de la agencia

El momento no es una coincidencia. El mundo de la tecnología está desarrollando rápidamente “agentes” de IA: modelos diseñados para actuar de forma autónoma, tomando decisiones, compras y planes sin intervención humana. El objetivo es crear un ecosistema digital donde la IA supere la acción humana en gran volumen: como predice un ejecutivo de Coinbase, pronto “habrá más agentes de IA que humanos realizando transacciones”.

Esto plantea una pregunta crítica: a medida que dotamos a las máquinas de agencia, ¿qué significa eso para las nuestras? La obsesión por la agencia personal en Silicon Valley ahora corre paralela a la inminente realidad de que las computadoras demuestran algo similar, que potencialmente eclipsa el control humano.

El significado tradicional de agencia

El término “agente” tiene un significado diferente y más familiar para la mayoría de los estadounidenses: un representante que actúa en su nombre. Ya sea un agente de talentos que negocia contratos o un agente de viajes que reserva vuelos, el agente actúa como intermediario. Este uso cotidiano se está desvaneciendo en la visión de “agencia” del mundo tecnológico, donde lo ideal es ser el agente, no contratar uno.

La rápida infusión de la IA en nuestra vida diaria nos obliga a reconsiderar lo que significa la agencia cuando las máquinas comienzan a ejercerla a escala. La actual obsesión de la industria por la autosuficiencia se produce a medida que la definición misma de control pasa de las manos humanas a los procesos algorítmicos.